Almas perdidas

El propósito de porque estamos en esta vida en la Tierra tiene una finalidad, para cada persona es distinta, cada persona tiene una vibración y tiene unas lecciones que aprender. Nos pasamos la vida pensando cual es el propósito de nuestra vida, estamos perdidos sin un objetivo, nos imaginamos millones de historias. Todos buscan respuestas rápidas a sus preguntas y si no las tienen se frustran, se pierden en sus pensamientos, en su ansiedad, en sus noches sin dormir. Lo que importa no son las preguntas, tenemos que interiorizar y mirar que podemos hacer nosotros. En el cuerpo terrenal que tenemos la mente que nos domina y hace que tengamos millones de preguntas, pero de que sirve tener la respuesta a esas preguntas,de nada si no entendemos la respuesta. Tenemos que tener Fe (no religiosa) en que todo está como tiene que ser, en que cada uno de nosotros tiene unas lecciones que aprender y esto requiere un trabajo de nuestra parte. Si a los alumnos les dieran las respuestas de todo, no aprenderían, sí que sería más fácil, pero esa no es una opción para seguir evolucionando. Ser maestro es un trabajo difícil, tiene que tener la capacidad, aun sabiendo todas las respuestas, de dar a sus alumnos espacio para que se equivoquen, para que tengan sus propias experiencias y para ayudarlos si piden consejo a encontrar el camino a través de señales muy sutiles. El trabajo es de los alumnos y para ellos tienen que saber sus capacidades, sus limitaciones, sus miedos, sus virtudes. Nadie dijo que el trabajo del alumno es fácil aún así la recompensa merece la pena, la evolución es la clave para avanzar y aunque no sepamos a donde tenemos Fe que es el lugar donde tenemos que llegar y así llegar a ser maestros para ayudar a los menos avanzados.

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