En la sociedad actual, el concepto de «bien» y «mal» está impregnado de subjetividad. Lo que puede considerarse correcto para una persona, puede ser visto como incorrecto por otra, lo que refleja la diversidad de perspectivas y valores en el mundo. La moralidad y la ética son construcciones sociales que varían según la cultura, la educación y las experiencias individuales.
La percepción de lo que es correcto o incorrecto se ve influenciada por factores como la religión, la filosofía personal, la crianza y las normas sociales. Lo que para algunos puede ser una acción moralmente justificada, para otros puede ser inaceptable. Esta subjetividad en la evaluación de nuestras acciones nos lleva a cuestionar constantemente nuestros propios juicios morales.
Es importante reconocer esta subjetividad al juzgar las acciones de los demás y al evaluar nuestras propias decisiones. La reflexión profunda y la apertura a diferentes puntos de vista nos permiten comprender mejor la complejidad de la moralidad y la ética en un mundo diverso y en constante cambio.
En última instancia, la subjetividad en la percepción del bien y del mal nos invita a cultivar la empatía, el respeto y la comprensión hacia los demás, reconociendo la riqueza de la diversidad de opiniones y valores que enriquecen nuestra experiencia humana.

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