En las sociedades actuales cada vez hay un mayor número de personas que viven quejándose de la vida. Se levantan deprimidos o enfadados porque tienen que ir a trabajar, siguen así durante la jornada laboral porque el jefe, los compañeros, la maquina de café tienen un complot que te hacen la vida imposible, todos te molestan por algo. Cuando salen de trabajar dicen estar cansados y les toca ejercer de padres acompañando a sus hijos a las actividades extraescolares, otros quieren ir al gimnasio, pero no pueden por cansancio, otros van y también se enfada porque el mundo esta en su contra, siempre hay alguien más definido, siempre hay en quien fijarse para pensar que esa persona se ha levantado con ganas de fastidiarte. Otros sacan a sus amigos fieles, los perros a pasear o a meterlos en las zonas habilitadas para ellos para que jueguen con otros perros mientras los dueños hacen corrillo y ponen verde a todo el vecindario. Otros se quejan de sus vecinos porque piensan que también les hacen la vida imposible después de este trajín de actividades vamos a casa a cenar y durante vemos las noticias con imágenes de todas las desgracias que pasan en el mundo o vemos el fútbol, que, aunque les gusté a muchos no ayuda a relajar la agresividad o vemos películas, series, documentales que creemos nos relajan del día que hemos pasado.
También puedes no cumplir con nada de lo anterior y estas solo en el mundo y sientas que estas muerto en vida y nadie te quiere y nadie te acompaña y lo vives con negatividad y desesperanza.
Si esto pasa los 365 días del año, durante una media de años vividos imaginar como vivimos, somos unos amargados de la vida y luego nos quejamos de que enfermamos.
Gracias al universo esto no es así para todas las personas, puede ser peor o mejor, este caso es para hacernos conscientes de como queremos vivir. Quejarnos de que el mundo esta en mi contra no soluciona nada, simplemente alimenta tu oscuridad.
Ya sabemos que tenemos que ir a trabajar cada día, pues es mejor tomarlo con alegría, vivirlo con energía, si pretendemos vivir hasta que nos jubilemos amargados nos acabara consumiendo.
Debemos tomar la vida, el tiempo que nos quede con amor, ayudando a los demás y sintiendo que está vida ha valido la pena. Pensar en el tiempo que nos queda con vida no nos va a ayudar a nada, sino que ponemos piedras en nuestro tejado y al final nos destruiremos. Vivir la vida amando y ayudando a los demás con alegría, optimismo y fe en uno mismo ayudará a que crezcamos como persona y evolucionemos hacia una nueva etapa. Quejarnos de la vida no nos ayuda, la vida es el milagro en el que estamos todos, valoremos cada segundo que vivimos.

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